{"id":3375,"date":"2021-01-19T10:15:40","date_gmt":"2021-01-19T09:15:40","guid":{"rendered":"https:\/\/www.matthieuricard.org\/una-serie-de-experiencias-reveladoras\/"},"modified":"2023-03-31T10:19:59","modified_gmt":"2023-03-31T08:19:59","slug":"una-serie-de-experiencias-reveladoras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.matthieuricard.org\/es\/una-serie-de-experiencias-reveladoras\/","title":{"rendered":"Una serie de experiencias reveladoras"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.matthieuricard.org\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/Young-monks-6.jpg\" title=\"Young Monks 6\" alt=\"Young Monks 6\" data-rel=\"450x450\" width=\"1000\" height=\"400\" \/><span class=\"text-align-justify\"><\/span>\n<\/p>\n<p class=\"text-align-justify\">La investigaci\u00f3n llevada a cabo por el equipo de Michael Tomasello y Felix Warneken en el Instituto Max Planck de Leipzig ha demostrado que los ni\u00f1os muy peque\u00f1os espont\u00e1neamente ofrecen ayuda a un investigador para llevar a cabo diversas tareas, llev\u00e1ndoles un objeto que ha ca\u00eddo al suelo, para ejemplo &#8211; sin ninguna recompensa. Como se\u00f1ala Felix Warneken: \u00abEstos ni\u00f1os son tan peque\u00f1os que todav\u00eda usan pa\u00f1ales y apenas pueden hablar, pero ya muestran un comportamiento de autoayuda\u00bb.<\/p>\n<p class=\"text-align-justify\">Hasta entonces, pocos investigadores hab\u00edan estudiado experimentalmente el fen\u00f3meno de la autoayuda en ni\u00f1os muy peque\u00f1os. De hecho, expertos del desarrollo han sido influidos durante mucho tiempo por la hip\u00f3tesis, formulada por Jean Piaget y su alumno Lawrence Kohlberg, de que el comportamiento emp\u00e1tico y orientado a las personas no se manifiesta hasta la edad escolar, y que antes de esta edad el ni\u00f1o es completamente egoc\u00e9ntrico. Piaget estudi\u00f3 el desarrollo del juicio moral en los ni\u00f1os, que est\u00e1 vinculado a su desarrollo cognitivo. Sin embargo, al centrarse exclusivamente en la capacidad de razonar, descuid\u00f3 el aspecto emocional y concluy\u00f3 que los ni\u00f1os peque\u00f1os carec\u00edan de empat\u00eda antes de los siete a\u00f1os. Desde entonces, innumerables estudios experimentales han demostrado que este no es el caso y que la empat\u00eda comienza a una edad muy temprana. Comienza ofreciendo ayuda \u00abinstrumental\u00bb, por ejemplo, proporcionando a un adulto un objeto que necesita, lo que implica comprender los deseos de la otra persona. Posteriormente, ofrecen ayuda \u00abemp\u00e1tica\u00bb, por ejemplo, consolando a una persona triste. <\/p>\n<p class=\"text-align-justify\">Cuando un investigador que cuelga la ropa deja caer una pinza y se esfuerza por recuperarla, casi todos los ni\u00f1os de dieciocho meses se mueven para recogerla y entreg\u00e1rsela. En promedio, reaccionan dentro de los cinco segundos posteriores a la ca\u00edda del objeto, que es aproximadamente la misma cantidad de tiempo que un adulto en una situaci\u00f3n similar. Del mismo modo, los ni\u00f1os abren la puerta de un armario frente a la que est\u00e1 parado un investigador con los brazos llenos de libros. <\/p>\n<p class=\"text-align-justify\">Mejor a\u00fan, los ni\u00f1os reconocen espec\u00edficamente una situaci\u00f3n en la que el adulto realmente necesita ayuda: si el adulto arroja deliberadamente la pinza al suelo en lugar de dejarla caer sin darse cuenta, los ni\u00f1os no se mueven. <\/p>\n<p class=\"text-align-justify\">Los ni\u00f1os de dieciocho meses llegar\u00e1n tan lejos como para mostrarle a un adulto que comete un error la forma correcta de hacer una tarea sencilla. Cuando un investigador hace un torpe intento de atrapar una cuchara que se le ha escapado de las manos y meterla en una caja a trav\u00e9s de un agujero que es demasiado peque\u00f1o, los ni\u00f1os se mueven para abrir una trampilla que han visto en el costado de la caja y recuperan la cuchara para d\u00e1rsela al investigador. Nuevamente, los ni\u00f1os no se mueven si el investigador ha tirado la cuchara al agujero a prop\u00f3sito.<\/p>\n<p><span class=\"text-align-justify\"> Basado en esta investigaci\u00f3n, Michael Tomasello sugiere una serie de razones por las cuales los comportamientos de ayuda cooperativos y desinteresados \u200b\u200bocurren espont\u00e1neamente en los ni\u00f1os. Estos comportamientos se manifiestan muy temprano, entre los 14 y los 16 meses de edad, mucho antes de que los padres hayan inculcado a sus hijos reglas de sociabilidad y no est\u00e1n determinados por presiones externas. Se observan a la misma edad en diferentes culturas, lo que indica que son el resultado de una inclinaci\u00f3n natural en los ni\u00f1os a ayudar y no son producto de la cultura o la intervenci\u00f3n de los padres. Finalmente, la evidencia de un comportamiento similar en los grandes simios sugiere que el comportamiento cooperativo altruista no ocurri\u00f3 de novo en los humanos, sino que ya estaba presente en la ascendencia com\u00fan de los humanos y los chimpanc\u00e9s hace unos seis millones de a\u00f1os, y que cuidar a nuestros semejantes est\u00e1 profundamente arraigado en nuestra naturaleza.<\/span>\n<\/p>\n<p><em>Este blog es un extracto del libro de Matthieu Ricard, <\/em>En defensa del altruismo<em>. Si desea profundizar en su experiencia de lectura le invitamos a consultar la siguiente p\u00e1gina:&#160;<a href=\"https:\/\/www.matthieuricard.org\/es\/books\/en-defensa-del-altruismo\" title=\"https:\/\/www.matthieuricard.org\/es\/books\/en-defensa-del-altruismo\" target=\"_blank\">https:\/\/www.matthieuricard.org\/es\/books\/en-defensa-del-altruismo<\/a><br \/>\n<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La investigaci\u00f3n llevada a cabo por el equipo de Michael Tomasello y Felix Warneken en el Instituto Max Planck de Leipzig ha demostrado que los ni\u00f1os muy peque\u00f1os espont\u00e1neamente ofrecen ayuda a un investigador para llevar a cabo diversas tareas, llev\u00e1ndoles un objeto que ha ca\u00eddo al suelo, para ejemplo &#8211; sin ninguna recompensa. Como&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":3763,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[],"tags":[],"class_list":["post-3375","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.matthieuricard.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3375","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.matthieuricard.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.matthieuricard.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.matthieuricard.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.matthieuricard.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3375"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.matthieuricard.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3375\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3975,"href":"https:\/\/www.matthieuricard.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3375\/revisions\/3975"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.matthieuricard.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3763"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.matthieuricard.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3375"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.matthieuricard.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3375"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.matthieuricard.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3375"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}