{"id":3139,"date":"2015-04-02T17:03:22","date_gmt":"2015-04-02T15:03:22","guid":{"rendered":"https:\/\/www.matthieuricard.org\/la-cura-contra-el-narcisismo-el-uso-de-la-critica-como-maestro\/"},"modified":"2015-04-02T17:03:22","modified_gmt":"2015-04-02T15:03:22","slug":"la-cura-contra-el-narcisismo-el-uso-de-la-critica-como-maestro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.matthieuricard.org\/es\/la-cura-contra-el-narcisismo-el-uso-de-la-critica-como-maestro\/","title":{"rendered":"La cura contra el narcisismo: el uso de la cr\u00edtica como maestro"},"content":{"rendered":"<div class=\"entry_content\">\n<p>El gran maestro tibetano Dilgo Khyentse Rinpoche (1910-1991) ense\u00f1\u00f3 a menudo c\u00f3mo usar la cr\u00edtica para mejorarse a uno mismo en vez de sentir herida la propia autoestima.\n<\/p>\n<p>\n\u201cSi te critican, ac\u00e9ptalo como una oportunidad para aceptar tus defectos ocultos y aumentar tu humildad. La cr\u00edtica es como un maestro que destruye el apego y el orgullo. Si se integra al camino, las palabras \u00e1speras y la culpa inspirar\u00e1n tu pr\u00e1ctica y fortalecer\u00e1n tu disciplina. Sin embargo, \u00bfcomo se podr\u00eda desear recompensar por su gentileza a quien te ha criticado?\n<\/p>\n<p>\nLa felicidad y el sufrimiento provenientes del elogio y de la cr\u00edtica son ef\u00edmeros. Si te halagan, en vez de sentir orgullo simplemente contempla el elogio como si fuera algo que estuvieras oyendo en un sue\u00f1o o en una fantas\u00eda. Dite a ti mismo que el objeto del elogio no eres t\u00fa sino las buenas cualidades que hayas desarrollado a trav\u00e9s de la pr\u00e1ctica espiritual.  En realidad, solo los seres sublimes que han alcanzado la liberaci\u00f3n son realmente merecedores de elogios.\n<\/p>\n<p>\nSi nos se\u00f1alan nuestros defectos, incluso aunque lo hagan nuestros propios padres o maestros, nos fastidiamos. No obstante, nos sentimos encantados cuando nos alaban, incluso aunque nos atribuyan cualidades que no poseemos. Seg\u00fan se dice, \u00abaquellos que siempre est\u00e1n de acuerdo con nosotros y nos halagan nos hacen sentir bien acerca de nosotros mismos pero no nos ayudan a desarrollar nuestras cualidades espirituales.\u00bb Sin embargo, aquellos que nos se\u00f1alan nuestros defectos y nos muestran c\u00f3mo lidiar con ellos realmente nos ayudan. El oro se refina a trav\u00e9s de repetidos golpes y de derretirse. Del mismo modo, si reconocemos continuamente nuestros propios defectos y seguimos las instrucciones de un maestro verdadero seremos capaces de transformar nuestra debilidad y nuestras cualidades negativas en herramientas para el camino de la liberaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p>\nCuando se identifica y aprehende a un revoltoso, la paz regresa al pueblo. De manera similar, cuando nuestros defectos son revelados por un maestro realmente compasivo y esto nos permite reconocerlos y erradicarlos, la paz regresa a nuestro ser. El verdadero maestro espiritual habla con franqueza, acertando en el centro de nuestros defectos para conducirnos por el camino correcto.<br \/>\n<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El gran maestro tibetano Dilgo Khyentse Rinpoche (1910-1991) ense\u00f1\u00f3 a menudo c\u00f3mo usar la cr\u00edtica para mejorarse a uno mismo en vez de sentir herida la propia autoestima. \u201cSi te critican, ac\u00e9ptalo como una oportunidad para aceptar tus defectos ocultos y aumentar tu humildad. La cr\u00edtica es como un maestro que destruye el apego y&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[],"tags":[],"class_list":["post-3139","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.matthieuricard.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3139","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.matthieuricard.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.matthieuricard.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.matthieuricard.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.matthieuricard.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3139"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.matthieuricard.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3139\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.matthieuricard.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3139"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.matthieuricard.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3139"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.matthieuricard.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3139"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}