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¿Una geografía de la sonrisa?

Por Matthieu Ricard el 03 de diciembre de 2011

Algunos investigadores han hablado de una ‟geografía de la sonrisa”. Examinando fotografías encontradas en 2000 páginas de redes sociales en Europa, los investigadores hallaron que, en estas fotografías, el 55 % de los británicos sonreía, mientras que solo el 25 % de los polacos y los húngaros lo hacía. Estas cifras no significan necesariamente que las personas de Europa oriental sean menos abiertas a sus pares. Según P. Svarota, el autor de este estudio, la sociedad polaca valora mucho la desafectación y cree que es inapropiado ocultar los sentimientos detrás de expresiones faciales fingidas.

Además, la idea de que es deseable mostrar una sonrisa constante, ya sea sincera o no, rápidamente lleva a ofrecer nada más que sonrisas "Pan Am", llamadas así por la publicidad de la extinta aerolínea en la que modelos, hombres y mujeres, solían tener una sonrisa rígida, expresada solo por los labios, y no por todo el rostro.

La idea de que debemos sonreír a cualquier precio es muy occidental. En Occidente, la gente tiende a sonreír automáticamente frente a una cámara, y parece deseable dar siempre la impresión de estar feliz. En Asia (los tibetanos, los nepaleses, los singaleses, etc.), a menudo cuando la gente es fotografiada, asume una postura muy seria. Los tibetanos, por ejemplo, sonríen y se ríen mucho, tal vez más que cualquier otro pueblo que con los que he tenido la oportunidad de trabar amistad. Pero si se le toma una fotografía a un tibetano, generalmente se congela inmediatamente con una expresión seria, que le parece más adecuada para inmortalizar para la posteridad.
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No es difícil, sin embargo, desarmar su seriedad y convertirla en una gran sonrisa. A menudo, cuando se toma un retrato, las primeras fotografías se ven muy serias. Luego, apenas se baja la cámara, la persona hace una enorme sonrisa. Rápidamente tomo otra imagen, esperando capturar esa sonrisa, pero el sujeto se pone serio de nuevo en un abrir y cerrar de ojos. Pero si repito estos movimientos hasta que todo se convierte en un juego, siempre obtengo la recompensa de una imagen con una hermosa sonrisa.
Del libro fotográfico reciente 108 Sourires
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