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Sobre la felicidad nacional bruta y el producto nacional bruto — 1

Por Matthieu Ricard el 06 de marzo de 2012

En julio de 2011, la resolución de la Asamblea General de la ONU titulada ‟Felicidad: hacía un enfoque global para el desarrollo", introducida por el Reino de Bhutan fue adoptada por consenso y recibió los elogios de los 193 estados miembros. El próximo debate del 2 de abril, en el que puede que participe, se celebrará en las oficinas principales de la ONU en Nueva York, bajos los auspicios del primer ministro de Bhutan, H.E. Jigmi Thinley analiza cómo implementar esta resolución.

Con anterioridad al encuentro, el primer ministro de Bhutan ha publicado una declaración motivante sobre la manera en la que Bhutan está concibiendo su capital nacional y lo está contabilizando. A continuación se presentan algunos fragmentos de las declaraciones señalando el hecho de que la felicidad nacional bruta (FNB) es más importante que el producto nacional bruto (PIB).

"En un momento de destrucción medioambiental y cultural devastadora, al que se añade la quiebra y el colapso de las economías a nivel mundial, el mundo necesita desesperadamente un alternativa para hacer frente a la obsesión materialista y consumista que ha causado estos estragos. Si podemos demostrar la viabilidad práctica de un conjunto de cuentas operativas de FNB en lugar de PIB, mostrando que trazan un camino próspero sano y equilibrado, esta será una de las mayores contribuciones que nuestro pequeño país puede hacer al mundo.

Vamos a considerar nuestra realidad actual. La manera en la que todo el mundo realiza su contabilidad nacional está fundamentada en el sistema global de cuentas nacionales que es aceptado de manera oficial por las Naciones Unidas, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y todos los gobiernos del mundo. Esta es la razón por la que el PIB se puede comparar globalmente de Londres a Addis Ababa, y de Pekín a Buenos Aires.

¡Es difícil derrocar esa idea! Pero la derrocaremos porque ese sistema universalmente aceptado se basa en premisas insostenibles que han conducido a los gobiernos a adoptar las políticas más desconcertantes, confusas y destructivas que se puedan imaginar. Y debemos desafiarlo si estamos convencidos a trazar un camino próspero sano y equilibrado de FNB, para nosotros y el mundo entero.

La creencia convencional y casi universal que se sostiene, es que cuanto más crezca la economía, entendida como un crecimiento del PIB, nosotros estaremos mejor y prosperaremos. Pero considera esto:  Dado que el PIB sólo considera transacciones monetarias mercantiles, contabiliza de manera errónea y engañosa el agotamiento y degradación de nuestra riqueza natural como si fuera un beneficio económico.

Si cortásemos todos los árboles en Bhutan, el PIB crecería ya que el PIB sólo contabiliza el valor de la madera de nuestros bosques una vez que se tala y se vende en el mercado. El PIB no contabiliza para nada las reservas que perdemos y por lo tanto ignora totalmente el valor de nuestro bosques.

Como sabemos, y como nuestra Constitución reconoce de manera sabía jurando mantener la mayoría de nuestro país cubierto por bosques, nuestros bosques tienen un valor inmenso protegiendo la vida salvaje, la biodiversidad, las reservas de agua, la tierra, los lugares sagrados, eliminado el carbón de la atmósfera, disminuyendo el peligro de corrimientos de tierra y mucho más. Puesto que esos valores son invisibles para el PIB, no es de extrañarse que el mundo haya acumulado una deuda ecológica masiva que no aparece en la contabilidad nacional de ningún país.

Llevar las cuentas de la manera que el mundo lo hace en la actualidad es como el propietario de una empresa vendiendo su maquinaria y semillas, y contabilizándolo como beneficio, a pesar de que el año siguiente no tenga nada que producir. Y aún así, esta es la manera en la que el mundo, e incluso nosotros en Bhutan, llevamos las cuentas nacionales. ¡Qué absurdo e insensato!

Hay muchos ejemplos de esta insensatez…. Cuanto más combustible fósil quemamos, más gases con efecto invernadero emitimos y más crece el PIB, y de esta manera según el dogma económico tradicional ¡estamos mejor! Los verdaderos costes del cambio climático son invisibles. Hemos aprendido de manera severa observando la devastadora marea negra en el Golfo de México. Los verdaderos costes del petroleo nunca se han reflejado en la bomba de petróleo, principalmente porque el sistema de contabilidad actual basado en el PIB ignora los beneficios y costes ecológicos. De hecho, es triste e irónico que los desastres provocados por humanos hacen incrementar el PIB, simplemente porque se gasta dinero en arreglar y limpiar los costes.
(continuará)