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Naciones Unidas — Creando una nuevo paradigma económico basado en la felicidad y el bienestar — 1

Por Matthieu Ricard el 12 de mayo de 2012

2 de Abril de 2012, Naciones Unidas, Nueva York
Reunión de alto nivel en la iniciativa de Bhutan :
Felicidad y más; Panel de bienestar-1
Participantes:
• Helen Clark, antigua primer ministro de Nueva Zelanda, moderador
• Ven. Matthieu Ricard, monasterio Shechen, Nepal
• Pr. Martin Seligman, fundador de psicología positiva
• Dasho Karma Ura, presidente del centro de estudios de Bhutan
• Dasho Karma Tshiteem, secretario de la comisión de felicidad nacional bruta, Bhutan
• Pr. John Helliwell, profesor emérito de economía en la Universidad de British Columbia
• Lord Richard Layard, profesor emérito de economía, London School of Economics

Helen Clark: Para ir al grano, comenzaremos con nuestro panel más eminente. Nuestro primer miembro es el venerable Matthieu Ricard. Matthieu es un monje budista, autor, traductor y fotógrafo que ha vivido y trabajado en la región del Himalaya durante más de cuarenta años. Uno de sus libros es ‟Happiness: A Guide to Developing Life's Most Important Skill” — lo que lo convierte en un orador muy apropiado para comenzar el panel. Gracias.

Matthieu Ricard:

Es un gran privilegio poder comenzar este panel.  Tuve la suerte de vivir durante diez años en Bhutan y entiendo lo que la búsqueda de una sociedad que vive en armonía puede hacer a la gente. No existe ninguna duda que debemos hacer todo lo que esté en nuestra mano para mejorar las condiciones visibles de este mundo- para asegurar que las madres viven y pueden criar a los niños, y eliminar el hambre, la pobreza y la desigualdad. Qué sentido tiene que un país sea el más rico o poderoso si sus habitantes no son felices?
Al final, son nuestras mentes las que traducen las condiciones visibles en felicidad o miseria interna. Tratamos con nuestras mentes desde por la mañana hasta por la noche. La mente es nuestro mejor amigo o nuestro peor enemigo. No debemos menospreciar el poder de nuestras mentes para conseguir felicidad o sufrimiento. Trabajar con la mente no es sólo un lujo; no es una luz de felicidad. Nuestra mente determina la calidad de cada momento de nuestras vidas.
Conocemos gente que ante tragedias puede mantener fuerza interior y un sentido de significado y dirección en sus vidas, un sentido de compasión y amabilidad cariñosa. Y sabemos muy bien que incluso si alguien vive en un apartamento lujoso rodeado por todo lo que una persona pueda desear, si esa persona se siente miserable buscará una ventana desde la que poder saltar. Si día y noche nos obsesionamos con envidia, odio y ansias, ¿qué es lo que nuestra apariencia tiene de bueno? Entrenar la mente y transformarnos a nosotros mismos como substitutos para mejorar las condiciones visibles: van de la mano con ello.
¿Es posible la transformación de la mente? 2500 años de experiencia contemplativa muestra que día a día, pensamiento tras pensamiento, emoción tras emoción, podemos cambiar nuestras mentes. No debemos desestimar nuestro potencial para cultivar cualidades humanas básicas del mismo modo que cultivaríamos otra destreza. En los últimos años, la colaboración con neurocientíficos ha mostrado que, gracias a la plasticidad de la mente, podemos enseñar al cerebro a ser más compasivo, más consciente y a lograr una mayor paz interior, del mismo modo que alguien que toca el piano o aprende a leer y escribir. Cualquier entrenamiento cambia la mente y esto es una realidad para entrenar las cualidades básicas de nuestras mentes que juntas conforman la felicidad genuina.

La felicidad no es una sucesión sin fin de experiencias placenteras. Esto es una receta para el agotamiento, no para la felicidad. La felicidad es una manera de ser que se consigue con amor altruista, fuerza interior, libertad interior y serenidad, y se puede cultivar como una destreza, día tras día, mes tras mes.
No hay duda de que una búsqueda de la felicidad está íntimamente relacionada con el altruismo. No hay nada que tenga tanto éxito, felicidad egoísta. El escritor francés Romain Rollad afirmó que si el único objetivo de tu vida es la felicidad egoísta, tu vida no tendrá ningún objetivo dentro de poco. No funciona. Es una situación en la que siempre se pierde. Tú te sientes miserable y haces que todo el mundo a tu alrededor se sienta miserable. No encaja con la realidad ya que no somos entidades separadas. Necesitamos reconocer nuestra interconectividad y desarrollar un sentido de responsabilidad global. Por lo tanto la amabilidad cariñosa y la compasión no son sólo los estados emocionales más positivos, son un estado de la mente que está en armonía con la interconexión de todos los seres. Por esa razón funcionan, nos ayudarán a prosperar en la vida a nosotros y a todos los que estén a nuestro alrededor. Es una situación de doble beneficio.
El altruismo, de nuevo, no es un componente menor de la felicidad. Se encuentra en el centro de la felicidad ya que el altruismo se basa en reconocer la interdependencia fundamental de todos los seres, en reconocer que al igual que nosotros, todo ser sensible quiere evitar el sufrimiento y encontrar la felicidad. Si observamos los desafíos de nuestros tiempos modernos, es difícil conciliar tres escalas temporales que aparentemente compiten. La primera es el corto plazo que concierne a nuestra economía en constante evolución, con sus rápidas transacciones y gente afirmando que esta es la cruda realidad y todo lo demás se debe sacrificar por ello. El plazo medio tiene que ver con la calidad de vida, y el largo plazo concierne al medio ambiente.
El concepto de altruismo es el único que puede conectar estas tres escalas temporales con sentido. Las personas con más consideración por los otros no apostarán con los ahorros de personas que confían en ellos, por ejemplo en el casino por el beneficio de un premio. Con más consideración por otros, cada individuo hará todo lo posible para hacer que las cosas mejoren: en el lugar de trabajo, en la familia o en sus carreras de manera que las personas puedan prosperar en la vida. Y al tener más consideración por los demás, nadie sacrificará y pondrá en peligro la única casa que tenemos, esta tierra. Por lo tanto el altruismo no es lujo, sino una necesidad para fomentar el auténtico bienestar y la felicidad nacional bruta.
Muchas gracias.

(Transcrito por Connie Moffit, de la ONU La retransmisión comienza en 01:58:24: http://www.unmultimedia.org/tv/webcast/2012/04/part-1-happiness-and-well-being-high-level-panel-discussion.html)