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La ‟Conciencia focalizada” del francotirador

Por Matthieu Ricard el 28 de abril de 2009

¿La conciencia focalizada es íntegra en sí misma?

Recientemente tuvo lugar en Dharamsala, India, una reunión inspiradora realizada por el Instituto de mente y vida entre el Dalai Lama y un grupo de científicos y estudiosos destacados.

Rupert Gethim, un estudioso eminente de la tradición Theravada y Pali del Budismo, opinó que la conciencia focalizada, definida por las escrituras Pali, es íntegra en sí misma.

Brindó el ejemplo de Philippe Petit, el famoso artista francés de cuerda floja que, en 1974, estuvo 45 minutos caminando ida y vuelta en un cable tendido entre las Torres Gemelas del World Trade Center en Nueva York, 380 metros sobre el suelo.

Allí bailó, rebotó de arriba a abajo (con los pies fuera de la cuerda), e incluso se acostó en el cable - todo con una dichosa sonrisa en su rostro. Obviamente estaba en un estado de gracia. Los testigos aún hablan del increible logro con lágrimas en sus ojos.

Rupert Gethin sintió que este acróbata increible debía haber mantenido un estado de conciencia focalizada ininterrumpido que podría considerarse como un estado fundamentalmente íntegro, como la clase que lleva a lograr la iluminación.

Propusimos que todo dependía de la motivación del acróbata. Incluso si declaró que su logro fue una muestra de pura belleza ofrecida al mundo, también pudo haber sido motivado por un fin menos noble. Puede haber estado buscando la fama, e incluso concebimos un caso en que un acróbata desearía cruzar una cuerda floja para vengarse y matar a alguien del otro lado. R. Gethin pensó que si ese fuera el caso, el acróbata no habría sido capaz de mantener una conciencia focalizada pura por tanto tiempo y se hubiera caído.

Un ejemplo más claro puede ser el de un francotirador esperando a su víctima: puede estar concentrado en un punto, permaneciendo firmemente en el momento presente, calmado y sereno. El francotirador puede mantener su atención durante el tiempo y volverla a su objetivo apenas se mueve. Para tener éxito en su objetivo ominoso, debe alejar las distracciones y el descanso, los dos principales obstáculos de la atención.

La atención pura, consumada como lo pueda ser, no es más que una herramienta que ciertamente puede ser utilizada para lograr la iluminación y necesaria para este fin, pero que también puede usarse para causar gran sufrimiento. Obviamente lo que falta por completo es la dimensión ética de una conciencia focalizada que merezca la calificación de ‟íntegra” y pueda llevar a la iluminación.

Además de dirigir la atención (manasikara en pali, manaskara en sánscrito, y yid la byed pa en tibetano) a un objeto elegido y mantener la atención en este objeto (respectivamente sati, smriti y dran pa), la conciencia focalizada genuina debe incluir una comprensión de la naturaleza del estado mental propio (sampajanna, samprajnana y shes bzhin), libre de distorciones, así como un componente ético integrado que le permita a uno discernir con claridad si mantener nuestro estado actual de mente y comportamiento es beneficioso o no.

A estos tres, uno también agrega la ‟preocupación” (pali, appamadena, sct. apramada, tib. bag yod) que es mantener constantemente la dimensión ética de la conciencia focalizada y cuidar atentamente a la mente para que no caiga en pensamientos poco íntegros que lleven a acciones poco íntegras.

Por lo tanto, la práctica de la conciencia focalizada necesita ser guiada por una percepción y visión correcta (como la comprensión de que todos los fenómenos carecen de una existencia independiente), y motivada por la intención correcta, como la aspiración de lograr la iluminación para el beneficio de todos los seres.

Es muy cierto que un meditante descansando en conciencia pura y comprensión perfecta de la naturaleza fundamental de la mente, sin ser alterada por construcciones mentales, será incapaz de tirar del gatillo y matar a alguien. Este tipo de conciencia luminosa es un estado de sabiduría y es el estado natural de una mente que está completamente libre de ignorancia y toxinas mentales e impregnada de manera espontánea con altruismo y compasión incondicionales. Tal estado es el resultado de haber logrado la libertad interna y no debe confundirse con simple conciencia focalizada y atención pura.