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Impulso a la cooperación

Por Matthieu Ricard el 18 de noviembre de 2013

‟La cooperación y la asociación son las únicas rutas que ofrecen alguna esperanza para un futuro mejor para toda la humanidad”. - Kofi Annan

El antropólogo francés, Joel Candau, escribió que ‟nuestra especie es la única en la que se observa una cooperación fuerte, justa, diversa, arriesgada, extendida y a veces costosa entre individuos no relacionados entre sí”.

La participación, las alianzas, el intercambio, compartir y dar mutuamente son diversas formas de cooperación dentro de la sociedad. La cooperación no solo es la fuerza creativa de la evolución, ya que es indispensable para construir niveles de organización cada vez más complejos, sino que la cooperación también está en el corazón de los logros de la especie humana. Permite que las comunidades realicen tareas que una sola persona no podría lograr. Cuando le preguntaron por qué tenía un equipo de veintiún asistentes, Thomas Edison respondió, ‟si pudiera resolver todos los problemas yo solo, lo haría”.

La cooperación puede parecer una paradoja. Desde el punto de vista del egoísmo, la estrategia más tentadora es la del ‟jinete solitario” que se beneficia de los esfuerzos de los demás para lograr sus propias metas con un esfuerzo mínimo. Sin embargo, muchos estudios han demostrado que es mejor, para todos los involucrados, uno mismo y los demás, confiar unos en otros y cooperar, en vez de buscar solo el beneficio propio.

De acuerdo con los epidemiólogos Richard Wilkinson y Kate Pickett: "Si pensamos en nosotros mismos como seres individuales, impulsados por intereses propios e instintos antisociales de posesión, crearemos sistemas basados en castigos y recompensas, la vara y la zanahoria, y crearemos una versión errónea y desafortunada de la humanidad. "A nivel personal, la competencia envenena los lazos emocionales y sociales.

En una sociedad altamente competitiva, la gente es recelosa del otro. Todos se preocupan por su seguridad y constantemente buscan promover sus propios intereses y mejorar su condición social sin preocuparse demasiado por los demás. En contraste con una sociedad cooperativa, las personas confían unas en las otras y están dispuestas a dedicar su tiempo y sus recursos a los demás. Entonces se forma un círculo de solidaridad y reciprocidad que alimenta las relaciones armoniosas.

De acuerdo con Richard Layard, un profesor de la Facultad de Economía de Londres, la competencia es saludable y útil solo entre empresas para estimular la innovación, así como la mejoría de los servicios y los productos. También lleva a la reducción de precios que beneficia a todos.

Pero la cooperación es un factor esencial de la prosperidad dentro de una empresa. Algunos insisten en que es deseable promover la competencia despiadada entre los empleados de una misma empresa o entre los estudiantes de una misma clase, en el caso de la educación, para impulsar la productividad y el logro. Pero es lo contrario. Muchos estudios han demostrado que la competencia dentro de una misma empresa es perjudicial, ya que degrada las relaciones humanas y las condiciones de trabajo. Al final, como lo demostró el economista Jeffrey Carpenter*, es contraproductiva y reduce la prosperidad de la empresa.

El trabajo en equipo se ve particularmente perjudicado cuando hay incentivos y bonos individuales. En contraste, recompensar a todo el equipo por su desempeño impulsa la cooperación y mejora los resultados en general. Los líderes y las empresas deben, entonces, dedicarse a facilitar la confianza, la solidaridad y la cooperación.

* Carpenter, J., Matthews, P., & Schirm, J. (2007). Torneos y la política de oficio: Evidencias de un experimento de verdadero esfuerzo (Tournaments and Office Politics: Evidence from a Real Effort Experiment) (SSRN Scholarly Paper No. ID 1011134). Rochester, NY: Social Science Research Network.