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Educación: Promueve la cooperación, no la competitividad.

Por Matthieu Ricard el 19 de octubre de 2010

¿No consideras que el primer objetivo de la educación es dar a los niños la oportunidad de darse cuenta de lo mejor que hay en ellos?

Varios estudios demuestran que los niños a los que se anima a cooperar con otros en la escuela consiguen mejores resultados académicos y se comprometen con mayor frecuencia en actividades sociales, en otras palabras, conductas que provocan resultados positivos en otros. Por ejemplo, un antiguo estudiante puede encargarse de ayudar a uno más joven en los estudios. Las investigaciones recalcan que no sólo el que es ayudado progresa en sus estudios, si no que el estudiante mayor también muestra una mejora considerable en sus resultados académicos, incluso en aquellos casos en que se trataba de un estudiante mediocre. Esta apreciación, que sorprendió a los investigadores, puede explicarse con el sentimiento de responsabilidad del alumno mayor; esta sensación le inspira a revisar la materia de años anteriores y le lleva a dedicar más esfuerzo en sus estudios actuales. Por ello, cuando un alumno mayor da clases a uno menor, la mejora de resultados no sólo se muestra en el pequeño, sino también en el «profesor».

Hace poco, asistí a un seminario sobre psicología de la felicidad en Bruselas en el que participaba Jacques Lecomte, autor de la primera introducción global a la psicología positiva en francés. Jacques Lecomte allí informó que se había demostrado que en una clase donde se practicaba el proceso de aprendizaje cooperativo los estudiantes mostraban mayor auto estima, más motivación para aprender. Estos alumnos eran capaces de un razonamiento más complejo, obtenían mejores notas, mostraban más respeto por su profesor al que veían como una persona comprensiva y de mayor ayuda y tenían un comportamiento más altruista. También, se había visto un descenso del bullying, la violencia y la droga-adicción.

Para los estudiantes, un buen profesor es alguien que no sólo sabe como enseñar, sino que también puede demostrar una serie de cualidades personales (escucha activa, amabilidad, disponibilidad, etc.). Un profesor así es también alguien que da a sus pupilos un sentimiento de responsabilidad y se muestra disponible para ayudar a los demás. Además, se ha demostrado que cuando los educadores muestran empatía, los resultados académicos mejoran notablemente, a la vez que disminuye la violencia y el vandalismo. (Ver Learning Together and Alone: Cooperative, Competitive, and Individualistic Learning por David Johnson y Roger Johnson)