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Diálogo con Jane Goodall. Parte 3: La interminable matanza de animales

Por Matthieu Ricard el 21 de julio de 2011

Matthieu: La inteligencia humana puede producir un Ghandhi, pero también puede producir un Hitler. No obstante, una inteligencia superior no otorga a los humanos el derecho a sacrificar a voluntad miles de millones de animales al año. Da la impresión de que el valor de un animal es prácticamente cero en comparación con el de un ser humano. Por ejemplo, durante la época de la fiebre aftosa del ganado, millones de vacas fueron sacrificadas para proteger unas cuantas vidas humanas que estaban en peligro.

Jane: Eso fue horrible y ni siquiera había necesidad de hacerlo, ya que podrían haber vacunado a las vacas.

Matthieu: El sacrificio se llevó a cabo únicamente por razones económicas, no por razones sensatas ni por compasión. En todo el mundo, cada día se matan 150 mil millones de animales de tierra y un trillón y medio de animales marinos, en condiciones de mucho sufrimiento, para el consumo humano. Esto no es un genocidio porque la motivación y el fin son diferentes. El genocidio está motivado por el odio y el fin es exterminar a una población. En el caso de los animales, la matanza está motivada por la codicia, por la ignorancia y, muy a menudo, por la crueldad. Además, el fin es la repoblación de los animales una y otra vez para matarlos una y otra vez. Sin embargo, el proceso y los métodos son los mismos. En el caso del genocidio, los seres humanos son deshumanizados y desvalorizados, a veces, como "escoria". En el caso de los animales, se les priva de su condición de seres con sensibilidad y se les considera como simples objetos, productos alimentarios, máquinas para fabricar salchichas. Con relación a los métodos, los mataderos funcionan de manera muy similar a los campos de exterminio.

Jane: Como lo sabrás, en el caso de los nazis, uno de los modelos que utilizaron para diseñar los campos de exterminio masivo fueron los mataderos estadounidenses a gran escala. Pero no solo se trata de los métodos; es la actitud de la gente que trabaja en los mataderos o la gente que trabaja en los laboratorios de investigación médica, donde se tortura a los animales. Una de dos: o no lo resisten y los abandonan o se vuelven inmunes. Pueden llegar a convertirse en seres crueles. Yo he visto gente en un laboratorio de investigación médica sujetando a un mono semi anestesiado y moviéndole los brazos para que pareciera una marioneta, lanzando carcajadas y poniendo un cigarrillo en la boca del mono... Es increíble.
Hay un libro sobre este tema que comencé a leer. Al principio sentí un malestar físico y pensé que no iba a ser capaz de leerlo, pero luego seguí. Es una obra extraordinaria; su título es "Etre the cow". Se trata de un toro que estaba condenado a morir y que cuenta su historia.