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¿Cómo pasear por el bosque sin ser víctima de disparos?

Por Matthieu Ricard el 08 de febrero de 2015

Este es el título del nuevo libro de Marc Giraud. Y se trata de una muy buena pregunta, pues como señala el autor, “la complexidad extrema de las leyes y de los reglamentos que rigen la caza deportiva, así como sus inevitables derogaciones, tolerancias y otras excepciones, impiden que los usuarios de la naturaleza comprendan qué se puede o no hacer en los bosques”.

En los senderos públicos, los cazadores en actividad solicitan frecuentemente a los caminantes que den media vuelta por medidas de seguridad. Además colocan avisos como “Atención, caza en curso”, aunque no tengan ninguna autoridad legal para prohibir la circulación. Por lo tanto, es posible pasar – pero bajo su propio riesgo.

Si los ciudadanos colocaran avisos como por ejemplo: “Atención, caminata en curso”, “Fotografía de naturaleza en curso” u “Observaciones ornitológicas en curso”, se arriesgarían a ser objeto de burla por parte de los cazadores o incluso a algo peor, ya que el 9 de agosto de 2013 unos fotógrafos de pájaros fueron víctimas de disparos en un pantano del norte, en Hondschoote.

Más de 200 millones de cartuchos son disparados cada año en los campos franceses, un cuarto durante las sesiones de tiro skeet y el resto durante la caza. Las balas perdidas tienen un peligroso alcance de tres kilómetros y dan miedo incluso a los mismos cazadores. En promedio se estima que hay entre 150 y 200 heridos y aproximadamente 20 muertos por año. Pero no todos los accidentes son contabilizados. El 29 de agosto de 2013, en Picardía, un niño de 6 años fue asesinado por su hermano de 23 años durante una partida de caza. El 3 de octubre del mismo año, en Vagnas (Ardeche), un hombre disparó a su hijo, quien murió a pesar de la intervención de los socorristas. El 30, un apicultor fue asesinado por un cazador en los Alpes Marítimos.

En diciembre de 2007, el tribunal correccional de Draguignan juzgó a un reincidente que había asesinado previamente a un adolescente de 12 años durante un episodio de caza en 1985. Hasta entonces, sólo había pagado diez y ocho meses con condena condicional y el retiro de su permiso durante cinco años. Las penas pronunciadas por un homicidio durante la caza, incluso en caso de imprudencia evidente, consisten generalmente en aprisionamiento con condena condicional. En ésta ocasión, el hombre de 63 años era ojeador durante una batida. Según esto, no debía hacer uso de ningún arma. Sin embargo, disparó dos veces a un cazador al que “confundió con un jabalí”. Dicho hombre fue condenado a tres años de prisión con dos de condena condicional. En resumen, dos vidas = un año de encarcelación.

En ningún caso se puede conducir en estado de embriaguez, pero es posible ir a cazar. Efectivamente, la infracción “caza en estado de embriaguez” no existe. El estado de ebriedad no es considerado como una circunstancia agravante en caso de homicidio durante la caza. Los guardas de caza no tienen derecho a detener a las personas en estado de ebriedad. Lo único que pueden hacer, cuando dicho estado genera un riesgo para la seguridad pública durante una acción de caza, es alertar al prefecto, quien está en su derecho de proceder a la confiscación de las armas. Pero durante todo ese tiempo, pueden suceder muchas cosas...

En Francia, la ley no prevé ninguna jornada nacional semanal de interrupción de la caza que garantice la seguridad de los caminantes. Pero todos los demás países europeos tienen “días sin caza”. En Suiza, en el cantón de Neuchâtel, hay tres días sin caza, entre los cuales figura obligatoriamente el domingo; y en el cantón de Ginebra, no hay caza durante todo el año. En Gran Bretaña y en los Países Bajos, no hay caza el domingo. En España, se autorizan dos o tres días de caza por semana, según las provincias. En Portugal, la caza sólo es autorizada el jueves y el domingo.

Cuando estoy en Francia y voy a visitar a mi madre que tiene 91 años y que vive en los hermosos campos de Dordogne, dudo en pasear solo y silencioso por los bosques, fuera de los senderos establecidos, pues temo que durante la temporada de caza nuestros amigos cazadores me confundan con un corzo del Himalaya...

Giraud, M. (2014). Comment se promener dans les bois sans se faire tirer dessus (¿Cómo pasear por el bosque sin ser víctima de disparos?). Paris : Allary Éditions.