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Cómo afrontar el estrés y la ansiedad

Por Matthieu Ricard el 26 de septiembre de 2009

El estrés es un mecanismo de respuesta natural que concentra todas nuestras energías para hacer frente a una emergencia como, por ejemplo, huir del ataque de un elefante. Sin embargo, pasarse todo el día pensando que te va a atacar un elefante es muy malo para la salud. El estrés crónico debilita el sistema inmunológico, daña las neuronas, genera niveles inusualmente elevados de cortisol en la sangre y un largo etcétera.
En nuestra vida diaria, puede provocarnos estrés un suceso puntual, una situación reiterada o nuestra forma de experimentar el mundo. Su origen radica en nuestra dificultad para afrontar o aceptar determinadas situaciones o eventos. El estrés es una concentración de esperanzas y miedos que invade nuestra conciencia.
Cada vez hay más estudios científicos que demuestran que la práctica de la meditación de conciencia plena (20 minutos al día durante un período de 8 semanas) reduce de manera significativa el estrés, la ansiedad, la rabia y la tendencia a la depresión.
Primer consejo: olvídate de las preocupaciones
Si existe una solución, no es necesario preocuparse. Si no existe ninguna solución, no tiene sentido preocuparse.
Segundo consejo: haz las cosas de una en una
Si tienes muchas cosas que hacer, hazlas de una en una. Así trabajarás mejor y más deprisa. Algunos estudios recientes de la Universidad de Stanford revelan que, de hecho, la multitarea disminuye la concentración e incluso ralentiza la capacidad de cambiar de una tarea a otra. Las personas que realizan múltiples tareas obtienen un peor rendimiento en todas las tareas de concentración que se han estudiado. En otras palabras, la multitarea nos lleva más tiempo y se obtienen peores resultados.
Tercer consejo: practica un poco de meditación
Si te entra la ansiedad, detente un momento e intenta tomar conciencia de ella. Cuando «examines» tu ansiedad a conciencia, irá perdiendo intensidad. ¿Por qué? Porque la parte de tu mente que reconoce la ansiedad no está ansiosa, sino consciente. Al expandirse la conciencia plena, la ansiedad que te genera malestar se irá desvaneciendo de forma gradual y dará paso a una renovada paz interior.