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Atención y emociones

Por Matthieu Ricard el 25 de abril de 2009

La atención es una calidad que es indispensable para conseguir nuestros objetivos, sea que estén dirigidos al mundo y a otros, o enfocados hacia adentro a una transformación propia. Cuando se enfoca y dirige la atención, libre de influencias, y reforzada por una percepción propia penetrante e investigación lógica, ayudará a determinar la realidad de manera correcta.  Cuando la atención se impregna de estados mentales íntegros, como el altruismo y la compasión, fortalecerá a estos estados y los ayudará a desarrollarse por completo.

Sin embargo, cuando la atención es manchada por emociones aflictivas, como el odio, deseo, arrogancia y celos, refuerza estas aflicciones y distorsiona nuestra percepción de la realidad. Esto resultará en influencias que nos hacen percibir objetos de nuestro deseo como 100% deseables y de nuestro desagrado como 100% despreciables.

La atención sigue siendo una herramienta que puede utilizarse tanto de manera constructiva como destructiva. La atención toma los colores de la motivación que la sostiene, como un cristal que toma el color de la ropa sobre la que se apoya. Para calificar como una calidad íntegra, la atención necesita combinarse con una motivación altruista y con perspicacia.


(continuará)